Háblame antes de que
último aliento desaparezca con la muerte,
libérame que sólo
respiras una vez en la vida
y te ahogas en el
olvido mientras los pulmones se gangrenan en la tierra.
He visto al cielo
caer de su trono y al mundo dejar de girar en la madrugada.
Yo sé que la multitud
se asfixia de silencio en el desayuno
y sus días mueren,
evaporándose.
Yo sé que los
suspiros inundan el mundo de aire intoxicado.
Las palabras se acumulan
en nuestro rostro
y nos dan ojeras,
y demacran la piel.
no son los años ni
los excesos,
es el silencio.
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