Háblame antes de que último aliento desaparezca con la muerte, libérame que sólo respiras una vez en la vida y te ahogas en el olvido mientras los pulmones se gangrenan en la tierra. He visto al cielo caer de su trono y al mundo dejar de girar en la madrugada. Yo sé que la multitud se asfixia de silencio en el desayuno y sus días mueren, evaporándose. Yo sé que los suspiros inundan el mundo de aire intoxicado. Las palabras se acumulan en nuestro rostro y nos dan ojeras, y demacran la piel. no son los años ni los excesos, es el silencio. — Nefelibata

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